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La concepción pragmático-dialéctica de Robert Alexy

equidad-de-genero.jpgEl siguiente es un trabajo práctico respecto a la concepción de Robert Alexy de la Argumentación Jurídica, como parte de las asignaciones de la materia de “Razonamiento Jurídico”, impartida dentro del Programa de Especialidad en “Redacción Expositiva y Argumentativa de las Decisiones Judiciales” en la Escuela Nacional de la Judicatura (2013-2014).

El siguiente es, a su vez, un resumen del libro “Las Razones del Derecho“, de Manuel Atienza, que en uno de sus apartados refiere a esta concepción.En otras palabras, todo el contenido es voz ajena, de la que me he limitado a transcribir y resumir alguna de las ideas principales.


La teoría de la argumentación jurídica elaborada por Robert Alexy toma de fuentes muchos elementos de otros autores (Hare, Toulmin, Perelman, etc.), y entre ellos se destacan los trabajos de Jurgen Habermas[1].

Habermas, a su vez, traslada su concepción sobre la verdad desde el nivel semántico a un nivel pragmático, en donde la verdad pasa de referirse al sentido de las proposiciones y normas, hacia la verdad en cuanto referida a los actos que se realizan al decir algo: afirmaciones, promesas, mandatos, etc. Según este filósofo alemán, en todo acto de habla dirigido a una comprensión mutua, el hablante erige una pretensión de validez, es decir, pretende que lo dicho por él es válido o verdadero en un sentido amplio; pero esta pretensión de validez significa cosas distintas según el tipo de acto de habla de que se trate: constatativos (afirmar, referir, explicar, etc.), regulativos (mandatos, exigencias, amonestaciones, etc.), representativos (revelar, descubrir, admitir, ocultar).

En los actos de habla consensuales (los que tienen como meta la obtención de un consenso o acuerdo), se presupone el reconocimiento recíproco de cuatro pretensiones:

  1. Que entre el hablante y el oyente puedan entenderse entre sí, con una expresión inteligible;
  2. El hablante tiene que tener la intención de comunicar un sentido proposicional verdadero para que el oyente pueda compartir el saber del hablante;
  3. El hablante tiene que querer manifestar sus intenciones verazmente para que el oyente pueda creer sus emisiones (similar al ethos, en la retórica aristotélica);
  4. El hablante tiene que elegir una emisión correcta en relación a las normas y valores para que el oyente pueda aceptar su emisión, de modo que el hablante y el oyente puedan coincidir entre sí en lo que se refiere al trasfondo normativo conocido.

“El hablante tiene que dar razones para tratar de fundamentar el hecho de que sus aserciones son verdaderas (discurso teórico) o que una determinada acción o norma de acción es correcta (discurso práctico)”.

Se trata en resumidas cuentas, la teoría de Habermas, de una teoría procedimental.

 

La teoría del discurso procedimental se construye en base a tres elementos esenciales: a los individuos que participan en el mismo, a las exigencias que se imponen al procedimiento, y a la peculiaridad del proceso de decisión.

En cuanto a los individuos que participan en el mismo, la teoría del discurso se caracteriza porque en el procedimiento puede participar un número ilimitado de individuos en la situación en que realmente existen;

En cuanto a las exigencias, éstas pueden formularse como condiciones o reglas.

En cuanto al proceso de decisión, se puede incluir o no la posibilidad de la modificación de las convicciones normativas de los individuos, existentes al comienzo del procedimiento. “las convicciones fácticas y normativas, pueden ser modificadas en virtud de argumentos presentados en el curso del procedimiento. (Alexy, 1985b, pág. 47)

Trilema de Munchausen: Cuando se pretende fundamentar una proposición mediante otra proposición, o bien nos vemos abocados a un regreso al infinito, o bien hay que renunciar a fundamentar en un determinado momento y la fundamentación se sustituye por una decisión, o la fundamentación se vuelve circular.

La salida de este problema puede reposar en una teoría procedimental, estableciendo exigencias en la actividad de la fundamentación, esto es, reglas de la discusión racional, cuyo cumplimiento garantiza que el resultado sea racional. Pero que el resultado sea racional, no significa que será absolutamente correcto.

Las reglas del discurso racional no sólo refieren a las proposiciones, sino al comportamiento del hablante, lo que significa que no son sólo reglas semánticas, sino también reglas pragmáticas.

Alexy en ese sentido propone cuatro vías para fundamentar las reglas del discurso, siendo la cuarta la vía pragmático-trascendental o pragmático-universal, que consiste en mostrar que la validez de determinadas reglas es condición de posibilidad de la comunicación lingüística, es decir, que sin ellas no existe una comunicación efectiva. La fundamentación pragmático-universal suministra la base para la fundamentación de las reglas del discurso, pero sólo permite fundamentar muy pocas reglas.


 

Las reglas y formas del discurso práctico general

  1. Las reglas fundamentales, cuya validez es condición para cualquier comunicación lingüística en que se trate de la verdad o de la corrección; aplican al discurso teórico y al práctico.
  • Ningún hablante puede contradecirse
  • Todo hablante sólo puede afirmar aquello que él mismo cree
  • Todo hablante que aplique un predicado F a un objeto A debe estar dispuesto a aplicar F también a cualquier otro objeto igual a A en todos los aspectos relevantes.
  • Distintos hablantes no pueden usar una misma expresión con distintos significados.

 

  1. Las reglas de la razón, que definen las condiciones más importantes para la racionalidad del discurso; definen un ideal al que cabe aproximarse por medio de la práctica y de medidas organizativas.
  • Todo hablante debe, cuando se le pide, fundamentar lo que afirma, a no ser que pueda dar razones que justifiquen el rechazar una fundamentación
  • Quien pueda hablar puede tomar parte del discurso
    • Todos pueden problematizar cualquier aserción
    • Todos pueden introducir cualquier aserción en el discurso
    • Todos pueden expresar sus opiniones, deseos y necesidades
  • A ningún hablante puede impedírsele ejercer sus derechos fijados en 2.1 y en 2.2. mediante coacción interna o externa del discurso.

 

  1. Las reglas sobre la carga de la argumentación. El uso irrestricto de las anteriores reglas podría bloquear la argumentación, por lo que se necesita añadir este tercer grupo de reglas esencialmente técnicas para facilitar la argumentación.
  • Quien pretende tratar a una persona A de manera distinta que a B, está obligado a fundamentarlo;
  • Quien ataca una proposición o una norma que no es objeto de la discusión debe dar una razón para ello;
  • Quien ha aducido un argumento sólo está obligado a dar más argumentos en caso de contraargumentos;
  • Quien introduce en el discurso una afirmación o manifestación sobre sus opiniones, deseos o necesidades que no se refiera como argumento a una anterior manifestación tiene, si se le pide, que fundamentar por qué introdujo esa afirmación o manifiesto.

 

  1. Las formas de los argumentos. Este cuarto grupo lo constituyen las formas de argumento específicas del discurso práctico. Alexy, en este sentido señala que existen dos maneras de fundamentar un argumento normativo singular: (a) por referencia a una regla; (b) señalando sus consecuencias.
  • Supuesto de hecho (T), Regla (R), entonces enunciado normativo singular (N)
  • Consecuencia (F), Regla (R), entonces enunciado normativo singular (N)

 

  1. Las reglas de fundamentación. Estas se refieren específicamente a las características de la argumentación práctica y regulan la forma de llevar a cabo la fundamentación mediante las formas anteriores.
  • Variantes del principio de universalidad
    • Quien afirma una proposición normativa que presupone una regla para la satisfacción de los intereses de otras personas, debe poder aceptar las consecuencias de dicha regla también en el caso hipotético de que él se encontrara en la situación de aquellas personas;
    • Las consecuencias de cada regla para la satisfacción de los intereses de cada uno deben poder ser aceptadas por todos;
    • Toda regla debe poder enseñarse de forma abierta y general
  • Reglas dirigidas a garantizar la racionalidad a través de su génesis social e individual
    • Las reglas morales que sirven de base para las concepciones morales del hablante deben poder pasar la prueba de su génesis histórico-crítica.
    • Las reglas morales que sirven de base para las concepciones morales del hablante deben poder pasar la prueba de su génesis histórico-individual.

 

  1. Las reglas de transición, parten del hecho de que en el discurso práctico surgen problemas que obligan a recurrir a otros tipos de discurso; puede tratarse de problemas sobre hechos (discurso teórico), de problemas lingüísticos y conceptuales (discurso del análisis del lenguaje), o cuestiones concernientes a la propia discusión práctica.
  • Para cualquier hablante, y en cualquier momento, es posible pasar a un discurso teórico;
  • Para cualquier hablante, y en cualquier momento, es posible pasar a un discurso de análisis del lenguaje;
  • Para cualquier hablante, y en cualquier momento, es posible pasar a un discurso de teoría del discurso.

 

Atm

[1] Filósofo y sociólogo alemán, conocido sobre todo por sus trabajos en filosofía práctica (ética, filosofía política y del derecho).

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