Letrado 21

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Sobre el asociacionismo judicial (2009)

Revisando algunos trabajos viejos, encontré algo con lo que habíamos trabajado, como parte de la clase de “Carrera Judicial” durante el programa de formación de aspirantes a Juez de Paz (trimestre de julio-agosto 2009), y decidí tomarlo como punto de partida de un debate revisitado, considerando que para esa fecha el asociacionismo judicial no era todavía una realidad en República Dominicana. Mucho ha llovido desde ese día.


¿Cree usted que sería una muestra de fortaleza del Poder Judicial de la República Dominicana, el que se formara una asociación de jueces?

Lo primero a tomar en consideración es que el derecho a asociarse es un derecho fundamental establecido tanto en la Constitución como en los instrumentos internacionales de derechos humanos, bajo la reserva de que la misma no sea contraria ni a las buenas costumbres ni al orden público. En ese tenor, la pregunta sería: ¿Que tanto afectaría al orden público una asociación de jueces?

En lo personal, considero que el impacto sería positivo, por una serie de razones:

En primer lugar, hubiera una mayor protección de los derechos inherentes a los jueces frente a las acciones disciplinarias que se pretendan tomar en su contra. Soy de criterio que muchas de las decisiones en las que se ha visto suspendido (o hasta destituido) un juez, no se siguen las reglas del debido proceso ni mucho menos del principio de igualdad de armas. Si a los jueces se les exige a la hora de adjudicar que respeten derechos fundamentales y que opten por una tutela judicial efectiva, esto mismo debe aplicarles a ellos a la hora en que son sometidos a un juicio disciplinario, en donde lo normal es que se invierte la presunción de inocencia;

En segundo lugar, ya que esto constituiría una representación de las necesidades, no solamente del juez, sino además del tribunal, a los fines de una sana administración de justicia, lo que no se logra con falta de recursos y de personal. Esto lo digo, en virtud de que he visto muchos tribunales en condiciones desiguales frente a otros.

El problema que se dilucida ante una agrupación de jueces es que consideren que el Poder Judicial pierda su fortaleza, al constituir una posible desintegración del sistema. La realidad es que, las instituciones que permiten una agrupación entre sus miembros son las que ciertamente mantienen una fortaleza tanto interna como externa. Tal es el caso de Paraguay, Chile, Nicaragua y otros Estados más que forman parte de Iberoamérica, donde conservan gremios de jueces y, lejos de verificarse una debilidad institucional, el sistema se ve fortalecido, ya que esto garantiza mayor transparencia en el sistema.

En el artículo “Reseña Histórica de las Asociaciones de Jueces: Situación Actual en la República Dominicana” del magistrado Franny González Castillo, se explora el asociacionismo judicial desde una perspectiva histórica. Resalta a la vista como dato importante de este trabajo académico es que, siendo en Italia donde surge por primera vez una Asociación de Magistrados en 1906, en la misma se inscribieron 8,284 jueces (el 93% de los jueces en servicio), y esta tendencia fue llevada hasta Austria, en donde el lema principal de la asociación en este país es “el aseguramiento de la independencia de la judicatura”, de donde se infiere que a través de las asociaciones de jueces se pueden promover los valores éticos y profesionales del mismo. Asimismo, cuando fue formada en Argentina se establece como objetivo fundamental de la misma: “cooperar y propiciar en cualquier iniciativa tendente a obtener el constante mejoramiento de la administración de judicial y su personal…”. Estos son conceptos que trascienden a una “Unión Internacional de Magistrad@s”, en donde prima como objetivo la independencia fundamental, para lo cual organiza congresos internacionales de temas de interés mundial respecto de la administración de justicia. 

Lo que pretendo establecer es que, a la hora de hablar de formar una agrupación de jueces en República Dominicana, debemos tomar en cuenta el panorama completo, es decir, que es lo que verdaderamente representa una asociación de jueces. Un argumento razonable bajo el cual el Poder Judicial tener una actitud escéptica de la creación de tal asociación consiste en que este tipo de sociedades tienden a ser tergiversadas de sus objetivos fundamentales en nuestro país: De esto tenemos bastante evidencia con las asociaciones de abogados, asociaciones de médicos, y todo tipo de asociación de profesionales; su discurso justificativo va en vía contraria de sus acciones en la práctica. Es por ello que debemos garantizar que las asociaciones de jueces sean un instrumento que fortalezca la institucionalidad dentro de la institución, y no que la debilite.


Cabe agregar como nota editorial que a la fecha, 7 años después de este trabajo académico, ya se han formado varias asociaciones judiciales, como son:

Los puntos generales aún se mantienen: Asociarse constituye un derecho fundamental, y para una clase tan importante como los/as jueces/zas, con derechos y deberes ciudadanos, pero sobre todo, con compromisos éticos y normativos para con la sociedad a la que sirven. Un ejercicio articulado y coherente de este derecho a través de una institución puede perfectamente fortalecer el colectivo de jueces, o puede terminar de desmantelar su credibilidad ante la sociedad, dependiendo en como se conteste la siguiente pregunta: ¿Para qué nos asociamos?

Atm


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