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“El gran combate de Muhammad Ali (2013)”… o la razón por la cual nadie quiere una Corte dividida

“Sabes qué me dijiste una vez, que era esencial… tanto para la Corte y la Nación?… que todos estamos abordo. Tus palabras, Jefe, y tenías razón: Nadie quiere una Corte dividida”. – Juez John Marshall Harlan II al Jefe de Justicia Warren E. Burger.

¿Que tan importante es la libertad de conciencia y cultos? ¿Puede imponerse aún ante la necesidad de cumplir con el deber cívico de prestar los servicios y militares requeridos por la Patria para su defensa y conservación? En el caso de Muhammed Ali, se tuvo que llegar hasta la Suprema Corte de Justicia americana para ponderar estos elementos, y la batalla no se limitó a lo que se debatió entre los litigantes en estrados, sino a puertas cerradas en las deliberaciones de los propios jueces. Esta es la experiencia que nos trae “El Gran Combate de Muhammad Ali”, una película para televisión de la cadena HBO que, para evitar confusiones, de lo menos que trata es de boxeo.

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Ficha técnica

Título Original: Muhammad Ali’s Greatest Fight

Director: Stephen Frears

Guión: Shawn Solvo

Duración: 1 hora, 34 minutos / Año: 2013

Género: Drama

El Gran Combate de Muhammad Ali narra la historia de este boxeador, específicamente en los eventos que giraron en torno a su negativa a ser enlistado en el ejército de los EE.UU. para participar en la guerra de Vietnam, y de todo el proceso judicial que esto implicó por ante la Suprema Corte de Justicia en el año 1971 (véase caso Clay c. Los Estados Unidos de América). Estrenada por la cadena de televisión HBO en octubre del 2013, “El Gran Combate de Muhammad Ali” puede resultar inclusive ser un título engañoso, en tanto que el desarrollo de esta obra del séptimo arte se centra en los estrados y despachos de la Suprema Corte de Justicia, en donde sus actores principales personifican los altos magistrados de justicia de la época, como fueron el caso del Jefe de Justicia Warren E. Burger (interpretado por Frank Langella) y el Juez John Marshall Harlan II (interpretado por Christopher Plummer). Este film no se centra únicamente en los jueces, sino que además presenta –en igual proporción– los personajes detrás de cámara que sirven de fuerza motriz para su desempeño judicial, como son los secretarios y paralegales; tal es el caso de Kevin Conolly (interpretado por Benjamin Walker Davis), un abogado sureño que sirve de asistente al Juez Harlan.

“El Gran Combate de Muhammad Ali” es una obra polifacética del séptimo arte, tomando en cuenta que toma un momento específico de la historia americana y saca el mayor provecho en aspectos jurídicos, políticos, sociales, en incluso deportivos, siendo la figura central de esta controversia el campeón indiscutido de pesos pesados despojado de su título precisamente por su negativa a participar en la guerra de Vietnam, y una figura icónica del boxeo hoy día, considerado uno de los atletas más destacados de todos los tiempos.

Para esta película se conjugan una serie de elementos descriptivos, históricos, sociológicos y valorativos en torno al caso “Estados Unidos c. Cassius Clay”, en donde se pone de relieve que para los conflictos jurídicos no sólo el Derecho positivo vigente constituye material jurídico relevante, tomándose en consideración además otros elementos como son las prácticas judiciales, el período histórico en que se desarrolla este caso (de por sí, la guerra de Vietnam fue bastante impopular en el seno del pueblo norteamericano), la influencia política a la hora de seleccionar los jueces que conforman la Suprema Corte de Justicia, pero sobre todo, la tensión entre la ley (siendo el servicio militar en tiempo de guerra un tanto un deber cívico como una obligación jurídica exigible y sancionable) y los derechos (como es el caso de la libertad de conciencia y cultos).

En aspectos puramente de Derecho, esta película no se queda atrás, constituyéndose en un retrato hablado del sistema jurídico americano. Esto así, ya que para este drama varios elementos juegan un papel preponderante, como son el precedente judicial y su importancia en ese sistema jurídico, las distintas formas de interpretación de la Constitución americana, los contextos de descubrimiento y de justificación utilizados por los jueces a la hora de fundamentar sus decisiones, entre otras cosas.


Recapitulando… ¿Por qué ‘nadie quiere una Corte dividida’?

Esta parte técnicamente no es un spoiler, ya que -como adelantamos- es un caso real, pero si prefiere deje de leer en este punto: La Suprema Corte de Justicia decidió de forma unánime en revocar la decisión emitida por la jurisdicción a-qua, bajo el siguiente argumento: “En vista de que Junta de Apelaciones no dio razones para la negación de una exención de objetor de conciencia al peticionario, y es imposible para esta Suprema Corte determinar en cuál de los tres motivos mencionados por la carta redactada por el Departamento de Justicia que dicha Junta de Apelación se fundamentó para tal negativa, la convicción del solicitante (Ali) debe ser revertida”. Esta decisión fue emitida de forma unánime, sin voto disidente alguno.

En esta versión cinematográfica de este proceso judicial, se trata de explicar este evento con un dialogo entre el Jefe de Justicia Burger y el Juez Harlan, tal cual se describe en la parte inicial de este blog… la idea de que “nadie quiere una Corte dividida”. Esta premisa luce dudosa, si consideramos casos conocidos por esa propia Corte posteriormente como fueron Roe vs. Wade (el famoso caso pionero del derecho al aborto inducido), Gore vs Bush (el reconteo de votos de las elecciones norteamericanas del 2000), todos en los cuales la Corte actuó de forma dividida, y todos estos casos fueron de alto perfil… inclusive el mas famoso #LoveWins y el #ObamaCare. Pero sobre todo, en vista de que la disidencia aporta incluso una visión más democrática, aún dentro de nuestros supremos magistrados de justicia.

La respuesta a esta pregunta, que aparentemente nadie formularía en estos días, es el paradigma de la autorictas en el Derecho, en donde la decisión que toma un órgano supremo refleja la unidad del ordenamiento jurídico sostenida en el criterio más preciso con el que se define qué es, para el caso concreto, el Derecho. En efecto, si la ficción en la que reposan los tribunales de justicia es que emiten sentencias definitivas, en tanto terminan de definir el Derecho, garantizando con ello la seguridad jurídica ¿qué lectura nos brinda que los integrantes de dicha Corte no puedan ponerse de acuerdo a la hora de consensuar la decisión para un caso concreto? Una Corte dividida, propio del principio de independencia judicial y del fundamento democrático del Estado de Derecho, no puede ser llevados a extremos en que se coloque el sistema jurídico en una situación crítica, porque el primer órgano que termina erosionando su autoridad para definir el Derecho es esa misma Corte.

En “El Gran Combate de Muhammad Ali”, se necesitaba una respuesta unitaria, y no era para menos: Se estaba ante un caso complejo, donde una guerra impopular, el auge de los movimientos de derechos civiles y políticos, una presidencia hegemónica como fue la de Richard Nixon, el evidente racismo en la cultura americana, y por supuesto, que el sujeto en cuestión era Muhammad Ali, eran factores que confluían de tal modo que una decisión que requería una posición sólida y firme de ese alto órgano de justicia.

Sin embargo, mi lectura final puede estar errada…

Por el momento sólo me queda exhortar a todo profesional, estudiante y hasta aficionado del Derecho, que le caiga atrás a esta película. Excelentes actuaciones de actores veteranos, excelente debut de actores nuevos, un guión sólido para trabajar argumentos jurídicos… pero sobre todo, que no es un caso de laboratorio, sino que narra un evento real. Para el aficionado de boxeo, sugiero que también la vea, pero que luego compense viendo “Raging Bull”, “Cinderella Man”, “Ali”, o algunas de las de “Rocky”, porque como decíamos al inicio, esta no es una película de boxeo.

Atm


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