Letrado 21

Inicio »

Paradigma del Derecho a la Información en nuestro Estado Constitucional de Derecho

CIUDAD+UNIVERSITARIA+SOTO+2Para el pasado sábado tuve la oportunidad impartir una clase sobre el Derecho a la Información a estudiantes y profesionales de las carreras de Derecho y Comunicación Social, y por vía de lo anterior, tener una excusa válida para visitar Barahona, ya que era en este recinto de la UASD donde se estaba impartiendo el Diplomado sobre Comunicación Social al cual fui invitado como docente. Al preparar mi tema de trabajo, me preguntaba: ¿De qué puedo hablar? ¿Tengo pleno dominio de este tema en el contexto deseado? ¿Serán todos estudiantes y/o profesionales del Derecho… o solamente periodistas? Si es así, ¿Cómo aterrizar un tema jurídico para un público no-jurídico? No puedo garantizar que haya hecho un trabajo perfecto e inmaculado, así que trataremos de detallar los puntos importantes de lo que denominaré el mejor intento posible por llegar a un entendimiento sobre el Derecho a la Información. Agradeciendo infinitamente la asistencia de la Licda. Mayra Cabral, abogada ayudante del Tribunal Constitucional, experta en materia de Derechos Humanos y alguien que puedo considerar una buena amiga.


1.- La Teoría General del Derecho, donde todo comienza y donde todo termina.  Todo buen discurso debe partir desde lo general a lo particular, y a esto no escapa el “Derecho a la Información”, precisamente porque muchas nubes se formulan alrededor del concepto Derecho. Este argumento quizás se vea conveniente, en vista de mi rol docente de Teoría General del Derecho, pero la realidad es que no fueron pocas las deficiencias que surgieron al momento de determinar si el concepto “derecho” podía asociarse a todo tipo de libertad, permisión, facultad, etc.; y esto repercute lógicamente tanto en el derecho a la información, como en la libertad de expresión. Por ello, el punto de partida empezó por distinguir entre permisiones fuertes (prerrogativas contempladas expresamente por el legislador en torno a una persona), y permisiones débiles (la mera consecuencia lógica de que algo ni se prohíba ni se ordene… artículo 40.15 de la Constitución). A esto la clave es tomar en cuenta lo siguiente: “no porque una conducta sea permitida, se convierte automáticamente en un derecho fundamental”. Y hablando de derechos…


2.- Ningún derecho, por fundamental que sea, es absoluto. Esta parecería una regla fácil de asimilar, pero siendo una misiva tan importante del comunicador social el tener libre acceso a la información, parecería que ese libre acceso no debería tener ningún tipo de obstrucción. La realidad, contingente al fin, es otra: aquí la palabra clave es: “Se debe distinguir lo público de lo privado”, y así no se requiere hacer un catálogo exhaustivo de todo acerca de lo cual se puede y no se puede obtener información. A modo de ejemplo: lo que gana un funcionario público es/debe-ser información de dominio público; en qué centro educativo estudian los hijos del susodicho funcionario público no es/no debe-ser información de dominio público, aquí se invade la esfera privada.


3.- Entrando en materia, ¿Qué es el derecho a la información y para qué sirve? Siendo una condición necesaria de todo buen discurso jurídico su consistencia con la realidad, lo absolutamente inaplicable carece de relevancia jurídicamente, por bien edificado que esté el plano normativo. La ley es fácil de hacer copiar, la parte difícil es hacerla manifestar en la práctica. Y es aquí donde tenemos que plantear nueva vez la diferencia lo ideal y lo real: Mientras el EDC contempla como derecho fundamental el derecho a la información, en la realidad esto parecería ser una parodia de sí mismo, donde sólo opera de forma pasiva cuando un servidor público rinde sus cuentas anuales, y siendo una publicación autóctona, carece de credibilidad ante la opinión pública. También están los casos del “periodismo objetivo”, que se funda en indagar información perjudicial con el fin de chantaje, negocio, prebenda política, o todas las anteriores son correctas. Este es un fin que corrompe los medios: el daño a la imagen pública a un funcionario poco transparente debe ser la consecuencia lógica de un ejercicio del derecho a la información, no el fin perseguido. A esto, por supuesto, vienen los casos de Elizabeth Mateo, Pavel Núñez, y el próximo que venga en un futuro; en donde he asumido la misma postura: el derecho a la información implica consecuencias necesarias para quienes no son transparentes, pero su ejercicio debe ser coherente, no con fines de armas persecuciones particulares.

¿Qué tiene que ver esto el Derecho a la Información? Si realmente asumimos que en un Estado existen los llamados “derechos fundamentales”, es en base a la idea de que, más allá de su forma jurídica, tienen un contenido moral: representan la manifestación de los valores políticos fundamentales, y prostituir esos valores por mera politiquería se convierte el derecho en perversión.


4.- El derecho a la información y la libertad de expresión… una cosa no puede vivir sin la otra. Lo que en principio parece ser un error en nuestra legislación, tiene una explicación lógica, y es que en un mismo apartado contempla dos derechos ‘disímiles’: la libertad de expresión, y el derecho a la información. Cuando parecería que una cosa (documentarse) no tiene que ver con la otra (expresarse), la realidad es que aquí tenemos una relación de interdependencia, ya que de nada vale estar informado, si no se tiene la libertad de difundir la información, y viceversa. La libertad de expresión (libre de toda prostitución verbal a la que se somete estos días), es correlativa al derecho a la información, siendo ambas dos caras del mismo valor: la transparencia. Esto nos compromete a que, a la hora de expresarnos, se debe tener una base de lo que se informa.

Parece básica la noción, pero es una lección no aprehendida en la contracultura dominicana, que funda la mayoría de sus expresiones en la especulación y venderla como información cierta sin la debida comprobación. Esto es grave, porque como se explicaba anteriormente, ningún derecho es absoluto, y por ello existen delitos penales como son la difamación e injuría, ya que…


5.- Quid sobre la intimidad y el honor personal… una cosa no puede vivir sin la otra (pero deben aprender a llevarse bien). La idea de que ningún derecho es absoluto se contrapone a una contracultura dominicana en la cual se plantea como una especie de axioma el que ‘si tengo el permiso de hacer algo, puedo hacerlo pasándole por encima a todos los demás’. Y aquí entramos nuevamente con la esfera de lo privado, ya que el artículo 44 de la Constitución (conjuntamente con el sentido común y el sentido de la decencia) pretende garantizar el respeto y la no injerencia en la vida privada, familiar, el domicilio y la correspondencia del individuo… incluso el párrafo final del derecho a la información lo contempla como excepción importante, y es porque aparentemente, hay problemas para distinguir que en este aparta-estudio que es República Dominicana hay áreas comunes, pero también hay habitaciones privadas.

En la práctica se han visto casos donde se divulga información íntima sin la debida autorización, que han llegado a convertirse en casos de difamación e injuria por falso entendimiento de lo que es el derecho a estar informado y la libertad de expresarse. En ocasiones invaden funerales y publican fotos del fenecido a una red social; en otras quieren ser los primeros en difundir imágenes violentas de un accidente o un hecho gravoso, sin consideración alguna a los familiares del evento. Esto, a mi humilde parecer, ni siquiera cae como excepción al derecho a la información… es más bien una perversión del mismo.


6.- Legitimación activa del accionante. Llegado a este punto pudiera entenderse que la exposición fue una crítica a esta prerrogativa fundamental, y realmente no es así; más bien sería un deslinde necesario respecto a la esencia ese derecho, y es precisamente por lo importante que resulta ser. Así lo ha contemplado la CIDH (Caso Claude Reyes vs. Chile; 19 de septiembre 2006), cuando explica que quien tiene esta prerrogativa no tiene que conformarse con ser un ente pasivo y esperar que el Estado o una de sus dependencias decida ser transparente, sino que puede requerir dicha información. En otras palabras, puede ser lo que caracterizamos como una persona necia. Otra contracultura a combatir es la idea de que quien reclama o inquiere información es un necio, y curiosamente, esa contracultura se ha implementado precisamente por lo expuesto en el punto 3, al punto de que, paradójicamente, quien no parece tener una necesidad más allá del embarre político de que le informen, no está supuesto a estar informado más allá de lo que le suministran.

Esta es otra contracultura a combatir, y efectivamente nuestros tribunales han sido contestes con ello: para muestra, las acciones de amparo acogidas que podemos consultar a nivel nacional. Estar informado es una necesidad básica, tanto de aquello que es de dominio público, como de aquello que nos afecta a nivel privado, o ambas cosas a la vez… y en Estado Constitucional y Democrático como pretende ser el nuestro, la oscuridad no puede ser fuente de Derecho. Pero no resulta imposible pueda suceder, porque al final…


7.- La última palabra la tiene el TC. Este es un tema agotado al exceso en este blog, y es que el Tribunal Constitucional se ha erigido en una entidad máxima a nivel político-jurídico, y esto es mejor explicado en la parte in-media del art. 184 de la Constitución, que expone que sus decisiones son prácticamente palabra de Dios. Aquí es donde el aprendizaje se torna difícil, ya que de un momento para otro, es el TC quien decide, por el medio de interpretación de su elección, hasta donde llega el derecho a la información, y cuáles limitantes son válidas.

Empero, es importante reconocer que dicho órgano ha sentado buenos precedentes respecto del derecho a la información, y para muestra están las decisiones STC/0034/2014, STC/0042/2012, STC/0062/2013, STC/0084/2013, que han hecho básicamente todo el trabajo de mi exposición: se reconoce que su ejercicio está condicionado a que los datos solicitados sean de carácter público, que no solamente afecta a las personas que están formalmente trabajando en el Estado, sino que involucra la información relativa a las personas que han recibido algún tipo de remuneración estatal, y sobre todo, que se debe diferenciar al funcionario público en su condición y ejercicio de funciones públicas, de la esfera de su vida personal y privada.

Lo anterior no quita la eventual posibilidad de que, con tan sólo una decisión, se siente un precedente funesto y traumático para todo el sistema jurídico. Tener esto presente implica que todos, no sólo los abogados, debemos permanecer atentos a todo lo que sea de interés público, no sólo aquello que nos quieren vender que es importante. Es así como el Derecho a la Información se constituye en quizás la única garantía disponible ante un órgano plenipotenciario, pero no por ello incorruptible.


Recapitulando la experiencia… Lamento mucho que no fue duradera mi estadía  en Barahona, pero el poco tiempo que dure en esta ciudad y las excelentes atenciones del colega y coordinador del diplomado, magistrado Máximo Matos Féliz, como también el ánimo de los discentes, mantuvo un diálogo abierto sobre lo que hemos logrado en tanto derecho a la información, lo que todavía nos falta por lograr, y el camino a seguir para que podamos denominarnos sin apuros un Estado Constitucional del Derecho. Entre anécdotas y experiencias personales, fue la sinceridad argumentativa la carta jugada. ¿Qué se aprendió finalmente? Esperemos a ver los resultados.

Atm

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: