Letrado 21

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Abordando par de puntos del #TemaHaitiano ¿Somos los dominicanos racistas?

Viendo tanta bulla con la reciente polémica nacional en nuestro país sobre algo tan complejo que denominaremos el #TemaHaitiano (porque total, es realmente de eso que hablamos), he intentado abordar la cuestión puntos por puntos. El problema es que, cuando se toca de este tema siempre se te quiere ubicar desde un lado particular de la balanza, como si estuviéramos en partidos políticos para elecciones (lamentablemente, una gran mayoría de los que se integran a un debate piensan así). Lo bueno del debate es que permite apertura un diálogo racional, la posibilidad de que yo no tenga razón y de que usted no tenga razón, y que sea en una tercera esencia donde resida la mejor razón. Ojo, esto no es querer buscar el “punto medio” entre dos argumentos, que no en todos los escenarios funciona. Con la parte que quiero iniciar en esta oportunidad, muy brevemente, es: ¿Los dominicanos somos un pueblo racista?[1] …Si me dan la oportunidad para explicarlo, trataré de hacerlo más adelante.

En efecto, tan desenfocado fue el Alcalde de Nueva York Bill de Blasio, cuando desde la comodidad de su país invitó a que el turismo del nuestro sea boicoteado, alegando que somos un país “racista” (un acto de pura ignorancia de los problemas de las relaciones entre R.D. y Haití)… como también han sido desenfocadas algunas de las respuestas en defensa de esta patria libre e independiente, que en muchos casos, le dan parte de razón (que nunca tuvo ni tiene) al alcalde de Nueva York. Mientras las más acertadas fueron la carta de José Tomas Perez y una respuesta en youtube del comediante mejor conocido como “That´s Dominican”… otras llegaron a la máxima de todas las cretinidades, acusando a deBlassio de que su posición provenía del hecho de que su esposa es haitiana… noticia acompañada de comentarios como “guacala”. Cabe destacar que esto no es una versión confirmada, pero lo que sí es seguro es que la mujer en cuestión es de tez oscura.

Por “defensas” tan pobres y contraproducentes como la última es que aún en las mejores se acierta en un 85%… en el sentido de que la afirmación “Los dominicanos somos racistas” es falsa, pero tampoco puede concluirse como verdadera que “Los dominicanos no somos racistas”. Ambas expresiones son falsas porque son juicios universales, tanto afirmativos como negativos de una realidad contingente; en República Dominicana hay todo tipo de gente, con distintos grados de tolerancia hacia lo diferente.

En efecto, nuestro país cuenta con personas como Huchi Lora, Juan Bolivar Diaz, Alicia Ortega, las magistradas Katia Miguelina Jimenez e Isabel Bonilla, y muchas mas dispuestas a hablar en defensa de los derechos fundamentales en favor de las personas, sin distinción de su origen o nacionalidad, sacrificando de por medio su imagen pública, al ser mal tildados(as) como traidores(as) a la patria. Estas personas son dominicanas, y su sola existencia desmienten que República Dominicana es un pais racista. El mismo caso del presidente Danilo Medina, quien propuso un plan de regularización utilizado como estaca para sus opositores a lo interno querer crucificarlo a lo interno por “haitianofilo”, ya que ofrece una alternativa previa a la deportación masiva… éste no fue un plan concebido por mentes racistas ni clasistas, sino por mentes humanitarias. Asimismo, no fueron pocas las oficinas de abogados que prestaron sus servicios en favor de regularizar los papeles de muchos inmigrantes para que no tengan que sufrir la deportación. También miles de dominicanos fueron los primeros en acudir al llamado de solidaridad con la nación hermana cuando el terremoto, pero para no abundar en este sentido, las ayudas ni empezaron con el terremoto ni terminaron allí… mucha gente ha brindado auxilio desde antes y hasta ahora. Y para brindar un ejemplo aleatorio, cuando parecería que la mano de obra haitiana iba a salir barata a la construcción por vía de la explotación, los tribunales de trabajo les han sabido reconocer sus derechos laborales adquiridos y han podido reclamarlos eficazmente en justicia. Si República Dominicana fuera un país racista o clasista, se tendría que extirpar todas las personas y sectores antes mencionados dentro de ese conglomerado.

Pero esto no quiere decir que el racismo no esté presente. De hecho, resultaría risible desconocer el nivel de discriminación hasta lingüística por el que pasa en boca de nosotros, cuando la palabra “haitiano” hace sinonimia con el color de piel en una conversación coloquial, o cuando se imita burlonamente la forma en como hablan, o simplemente asumimos que están haciendo un vudú raro donde quieran que esté. Ese miedo existe y se encuentra presente en el éter dominicano, y es muy distinto al trato que brindamos a otros extranjeros. Sumamente distinto.

El problema es que en nuestro territorio coinciden dos “países”, dependiendo del residente: Está República Dominicana, poblada de ciudadanos respetuosos de la ley, que conocen sus derechos y deberes, que luchan por el mejoramiento de la sociedad y que sabe brindar lo mejor de sí mismo en cada escenario posible… y por otro lado está eRReDé, que es una versión tragicómica de la República Dominicana, en donde prevalece la chercha, vivir del cuento, y querer tapar el sol con un dedo.

En República Dominicana hay programas de mejoramiento social… en eRReDé hay tarjetas de solidaridad;

En República Dominicana hay conocedores del Derecho que quieren informar a la población sobre su contenido… en eRReDé hay bocinas con títulos, que se valen de groserías, ataques y hablar duro para hacer valer su punto de vista;

El conflicto entre República Dominicana y eRReDé es tan serio, que cuando la primera creía que iba a obtener un 4% para la Educación, fue la segunda la que obtuvo victoria, consiguiendo ese 4% para el sector Educación (que en nuestro país, no es la misma vaina). Para quien lo duda, que se consulte en que se ha invertido ese dinero;

Lo peor es que los habitantes de eRReDé han venido ganando terreno en el debate, mientras que República Dominicana se va quedando chin a chin sin seres pensantes, sin una voz sensata que busque la solución a los problemas. Lo peor es que son pseudo-líderes de eRReDé que pretenden hablar a nombre y representación de todos, sin que nadie pueda desautorizarlos, ya que acudir a tal acción nos convierte en traidores a la patria;

Mientras gente sensata de República Dominicana quiere integrarse al debate y buscar la mejor solución al #TemaHaitiano, sus voces son apagadas por el odio artificial sembrado desde la deficiente educación histórica que recibe el errediano, que desde 1844 se le ha enseñado que no hay peor enemigo que el haitiano, y así lo evidencia su color, su olor y su pobreza. Mientras en República Dominicana se cree en la libertad de asociación y cultos, en eRReDé se sobreentiende que si dos o tres nacionales haitianos están asociados, están planeando retomar el territorio dominicano. Mientras el habitante de República Dominicana sueña con una verdadera normalización sin tensiones entre las relaciones de ambos países, el errediano delira con la idea de una cortina de hierro que solucionara todos los problemas económicos, sociales y políticos del país, que como se enseña en eRReDé, son causados por el haitiano.

En conclusión, si se me preguntase si los dominicanos somos racistas, si sentimos repulsión hacia el nacional haitiano, mi respuesta dependería del país respecto del cual ese dominicano viva, ya que República Dominicana no tiene habitantes racistas, pero en eRReDé lo son casi en su plenitud. Y es fácil identificar al errediano: es el que muerde la carnada de todo discurso de odio, es el que hace chistes groseros respecto al género, etnia, credo u orientación sexual de otras personas sin percatarse de que lo único gracioso es su propia ignorancia. Es quien usa el pasaje que le conviene de la Biblia para defender su punto de vista, pero te manda a leer las sagradas escrituras en contexto cuando le usan el pasaje que le perjudica. Es el que le reprocha a “El Alfa” haber insultado a los padres de la Patria, pero vive haciendo y compartiendo memes con los padres de la patria haciendo y diciendo cosas que ellos nunca dijeron.

Este debate va para largo, y desde ahora hay que ir desarrollando resistencia y consistencia… sólo pido a los que lo integran que apelemos a la parte racional… que seamos cada día más República Dominicana y menos eRReDé.

Atm

NOTAS:

[1] Aparte de un debate que sostenía con algunas amistades sobre el hecho de que la palabra “raza” es en sí misma una fuente de discriminación, al implicar propiedades y categorías entre seres humanos que no son esenciales, sino meramente accidentales (prueba de ello la cantidad de gente “criolla” que tenemos en nuestro país), la idea de que nuestro país es racista implica que quien la usa no domina la matices de colores, tamaños y texturas que existen entre dominicanos y dominicanas. Este aclarando lo hacemos porque un término que se considera recientemente más apropiado para referirse a grupos de personas con patrones físicos, sociales y culturales comunes es el de “etnia” o “grupo “étnico”, a lo cual habría que preguntarse mejor: ¿El dominicano sufre de etnofobia (sentimiento de repulsión hacia una presencia étnica distinta?… Pero para evitar confusión con el tema, se seguirá utilizando el término racismo a lo largo del artículo.


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