Letrado 21

Inicio » Historia del Derecho » Apelando a una visión crítica de la Historia de nuestra nación

Apelando a una visión crítica de la Historia de nuestra nación

Estamos en el período nominalmente patriótico de República Dominicana, que se extiende desde el cumpleaños de Juan Pablo Duarte hasta el día en que un desliz con un trabuco encendió las chispas de la lucha por nuestra Independencia Nacional, y a pesar de que contamos igualmente con muchas fechas revestidas de eventos patrióticos a lo largo del calendario [como el cumpleaños de los otros dos padres de la Patria], la realidad es que Febrero es el mes de la Patria, de la misma manera en que el 8 de marzo es el Día internacional de la Mujer.

En ese patriotismo nominal izamos banderas, cantamos himnos, y también revivimos la porción preferida de nuestra historia, recordando siempre que nuestros principales enemigos no han sido jamás los Jefes de Estado corruptos y/o totalitarios [Buenaventura Báez, Pedro Santana, et al…], tampoco la pobreza, el analfabetismo o la desigualdad social; en esta época recordamos que el verdadero enemigo es el invasor extranjero… No, no hablamos tampoco de los españoles cuando desembarcaron en 1492, ni los franceses cuando obtuvieron de aquellos la porción invadida de Santo Domingo a través del Tratado de Basilea, mucho menos los norteamericanos, que han invadido, no una, sino dos veces a nuestra nación luego de independizada, ni las fuerzas que nos han impulsado a firmar convenciones internacionales económicas como el DR-CAFTA, cuyos beneficios todavía quedan por reflejarse para el nativo dominicano…

El problema es y siempre ha sido el haitiano, siempre en el ojo del huracán de los problemas: ¿Alta tasa de desempleo? Culpa de los haitianos que toman trabajos inhumanos y lo hacen por poco dinero; ¿Altos niveles de delincuencia? Culpa de los haitianos, que como no tienen nada andan robando lo ajeno, y matando; ¿Alta tasa de analfabetismo? Quien más analfabeto que un haitiano, que ni se le permite estudiar; ¿Problemas de migración? 100% culpables… los haitianos deben quedarse quietos de su lado del muro, las fronteras se hicieron como muestra simbólica que divide dos naciones, y no hay necesidad de que sean resguardadas. En esencia, la fórmula es siempre la misma: Si el problema social involucra la figura de haitiano, por mínima que sea su participación, el haitiano es el causante del problema.

Esto, para el colmo de los colmos, se nos enseña desde una perspectiva histórica, léase desde los eventos acaecidos desde 1822-1844. Este parece ser un argumento infalible: Realmente Haití mantuvo un período de invasión y dominación al pueblo dominicano durante 22 años, imponiendo legislaciones que eran discriminatorias para el dominicano, repitiendo el mismo maltrato que ellos recibieron cuando les tocó a ellos ser la nación subyugada.

Lo anterior conjuga la certeza con la imprecisión, y me permito explicar esa aparente contradicción: Aunque estos eventos son ciertos, resulta impreciso entender que la historia empezó ahí, pero sobre todo, que terminó allí.

Como adelantamos, Haití fue una nación fundada por negros esclavos africanos llamados a hacer labores pesadas e inhumanas, cortesía de otros invasores a quienes no les tenemos tanto desdén: los franceses y los españoles. Con el taíno desaparecido como etnia de esta isla, se requería de otros tipos de animales pensantes que estuvieran dispuestos o fueran coaccionados a realizar labores manuales, viéndose privados de sus derechos como seres humanos, y todo esto hasta que los haitianos decidieron terminar por la fuerza su contrato de esclavitud con los franceses, derramando sangre en el proceso, expurgando el color blanco, pero conservando el odio que les fue impregnado y repitiendo para el prójimo la cultura esclavista que les fue inculcada.

Es así cuando en 1822 contamos con unos invasores distintos a todos los otros, sin estándares de ocupación pacífica y manteniendo el constante miedo de perder su independencia y autonomía nacional recién arrebatada a Francia, lo que se imprimió en leyes xenofóbicas hacia los dominicanos, quienes –para citar un ejemplo– no tenían derecho a la propiedad. 22 fueron los años de esclavitud para el pueblo dominicano, y de la misma forma en que Haití se cansó y resolutó su contrato de invasión y servidumbre con Francia, de esa misma manera decidimos poner terminación a esa contratación leonina con Haití, derramando igualmente sangre en el proceso.

Para el 27 de febrero del 1844, el pueblo dominicano marcó su paso como nación, pero tampoco se narra lo que quedó a partir de entonces… “¿Cuál es la ruta a seguir?” podría uno imaginar a quienes dirigían nuestra joven nación en esos momentos. No bastaba con independizarse, aparentemente, había que constituirse, y fue por ello que se requirió una verdadera Constitución Dominicana que sirviera de registro histórico, político y jurídico de que las luchas libradas no fueron en vano. Y ha sido ese instrumento político el inicio de nuestro constitucionalismo dominicano, promoviendo el Estado desde su prima ópera la Separación de Poderes, la Supremacía de la Constitución y el respeto a los derechos fundamentales (ojo, no por el hecho de ser dominicano, sino por su sola condición de persona humana).

Esta primera Constitución de San Cristóbal, por novedosa y útil que fuere, no resultó suficiente para darle solución a los problemas que surgen en toda nación: ¿Qué hacemos con los problemas entre comerciantes? ¿Con los problemas entre particulares? ¿Ante el robo, homicidio o cualquier otro delito? ¿Les podemos decir “delitos”, considerando que no contamos con leyes penales que los tipifiquen en primer lugar? De allí surgió un fuerte dilema, ya que rompiendo con Haití y quedarnos como pueblo independiente, nuestros primeros gobernantes tuvieron que enfrentar muchos problemas, entre ellos:

  • Decidir sobre el tipo de Derecho y de Poder Judicial que querían dar a la nueva Nación;
  • La situación en 1844 era muy precaria y no se contaba con el tiempo ni con el interés de crear formas originales en la formación de los órganos del Estado que acaba de establecerse;
  • Haití continuaba con sus campañas de invasión y reconquista de la República Dominicana durante los primeros meses de la Independencia (por lo cual vuelvo e insisto, asumir a febrero como el “Mes de la Patria” es una reducción muy arbitraria de los eventos históricos);
  • Pero sobre todo, que para 1844 éramos apenas unos infantes, apenas estrenándonos con una verdadera noción de libertad y autonomía.

En ese panorama, la Carta Magna dejó en manos del legislativo un papel todavía más ambicioso, la organización y regulación del Poder Judicial, enfrentándose entonces al siguiente dilema: ¿debíamos optar entre mantener el sistema haitiano, crear un sistema nuevo e independiente, retornar al sistema español que existió por varios siglos, o tomar el sistema francés, que, por estar acorde con el procedimiento de los códigos, podría armonizar las leyes con la Organización Judicial? Cuando fue creada en 1845 la primera organización judicial, la solución “todas son correctas” fue adoptada, enarbolándose un sistema mixto, que conservaba algo de español con algo de francés, agregando un pizca de novedad dominicana, estrenando con todo el pie el buen concepto de la democracia.

De este pasaje histórico lo que se quiere ilustrar es la siguiente idea: La verdadera victoria dominicana no fue solamente haberse librado de las cadenas de la opresión haitiana, sino que se rompió históricamente con el ciclo de opresión, donde el liderazgo no estuvo enfocado en el odio, sino en la construcción de una nación más sólida, aun cuando tuviera que valerse de herramientas que no fueron en modo alguno endémicas: nuestra primera Constitución es una constitución derivada, inspirándose en experiencias constitucionales de Francia, Haití, Estados Unidos y España… como también de las ideas de Duarte, por supuesto.

Esta imprecisión es lo que distingue una “historia” de la “Historia” (con letra capital mayúscula): en el primer caso no se distingue de la realidad de la ficción, de una descripción objetiva a una valoración sentimental y personalizada… en definitiva, es cuando decimos “cuéntame una historia”; en el segundo caso nos referimos a la Historia como ciencia social, que como tiene las debilidades de la primera acepción, se requiere escrutinio para determinar si lo narrado es verdadero o falso, se requiere descartar juicios de valor, y en su lugar, fijar una descripción objetiva con los datos empíricos… en definitiva, requiere de una verdadera visión crítica para no perder el hilo y la coherencia de todo el rastro evolutivo del suelo que pisamos y de la sangre que corre por nuestras venas. En palabras de Goethe:

“El que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante en la oscuridad y sólo vive al día”

Cuando se alude al concepto de que “la historia la escriben los vencedores” es precisamente asumiendo una actitud escéptica hacia la Historia como ciencia social, restándole el carácter de ciencia y relegándola a una opinión generalizada. Esto no es más que confundir las dos acepciones antes mencionadas, porque si bien es cierto que cualquiera está en la capacidad de narrar cualquier historia y tildarla de verdadera, esto no evita que su relato fáctico se someta al escrutinio de posiciones contrarias, al efecto de la contextualización, pero sobre todo, que es la propia Historia como ciencia quien termina juzgando las distintas historias que son pasadas de generación en generación.

También se dice que “quien no conoce la Historia está supuesto a repetirla”, y éste es precisamente el efecto de mantener una actitud exageradamente escéptica o descuidada a los eventos que hemos aprendido de la Historia, o bien ignorarlos, o peor aún, seleccionar arbitrariamente lo que nos conviene como historia para contar.

Cuando analizamos la Historia dominicana, hoy conviene tomar una porción de la misma y narrar la siguiente historia: “De los eventos de la Independencia hemos aprendido como lección que no debemos fiarnos de los haitianos, que desde esa época hasta la fecha han sido y siguen siendo nuestros enemigos a muerte”. Si esto es una realidad histórica, y no una opinión arbitraria: ¿Esa misma realidad aplica para los franceses, los españoles y los norteamericanos? Aparentemente no, considerando la alta tasa de dominicanos que han hecho una vida en estos países extranjeros, y que han formado hogares dominico-americanos, dominico-españoles y dominico-franceses.

Recapitulando todo lo antes narrado, la idea de este paseo arbitrario por la Historia dominicana no ha sido buscar un fundamento a argumentos pro-haitianos o satanizar los sectores nacionalistas que se han declarado abiertamente anti-haitianos. Lejos de eso, lo que nos ocupa en esta oportunidad es desmitificar el arma histórica de la que pretende una justificación racional para el odio y el resentimiento, cuando nuestros padres fundadores no cimentaron la República Dominicana en base a un discurso de odio. Por el contrario, fue un discurso de autonomía, de restauración, pero más aún, de la elevación del dominicano al status de un ser humano maduro, capaz y tolerante… atributos que hoy en día se hacen más necesarios para entrar a un debate tan lleno de inmadurez de ambos lados de la barda, colocando fotos de nuestro prócer con mensajes y palabras que ni dijo, ni nunca osaría decir. Invito a leer su ideario e invito a leer su Constitución: Duarte no sólo era un patriota, también era un idealista, un humanista, un romántico y una figura trágica… el arquetipo moderno del Moisés de la Biblia, que pudo guiar a su pueblo hacia la tierra prometida, pero no tuvo la oportunidad de pisarla.

Les invito a consultar la Historia como ciencia, adoptando a una visión crítica, y no a seleccionar convenientemente partes de ella para dedicarse a la crítica.

Atm


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: